Archive for 12 noviembre 2014

Amor al Arte.

noviembre 12, 2014

En La Habana, los concursos de aficionados se venían haciendo desde tiempo inmemorial en los estudios y en los teatros, pero eran desarticulados y sin estímulos para el concursante. Angel Cambó y Miguel Gabriel (CMQ) encauzaron el sistema distribuyendo premios y dando a los más destacados triunfadores, el espaldarazo de la consagración y de la profesionalidad. “La Corte Suprema del Arte”, fué un noble esfuerzo.

El escritor del guión de La Corte Supremadel Arte era el reconocido Arturo Liendo y los locutores Manuel Serrano, Miguel Buendía y Germán Pinelli.
El triunfador en la eliminación diaria recibía un premio en metálico por valor de 10 pesos, los ganadores de la semana, se otorgaban dos lugares, el primer lugar, recibía 25 pesos y el segundo 20.

Mi esposa Teresa Fernández (neé Rodríguez) cuenta que cuando tenía unos quince años, ella y Rosita Molina, compañera del Instituto del Vedado, donde estudiaban bachillerato, se animaron a presentarse en La Corte Suprema del Arte, en el programa de las 11 AM, que animaba Germán Pinelli. Contaron con el apoyo de otros estudiantes, incluyendo Fina, una hermana dos años mayor que ella, que fueron con ellas el día que les asignaron, después de registarse.

Rosita y ella cantaron un dúo, y Teresa interpretó un solo, “No Vale la Pena” (bolero) de Orlando de la Rosa. Orlando de la Rosa era entonces el pianista acompañante del programa. Teresa recuerda que no hubo ensayo, sólo unas frases del bolero para que Orlando de la Rosa arreglara su acompañamiento al tono de su voz. Ganó el primer lugar ese día!

Una vecina de la familia de Teresa, que vivía en la segunda planta de la casa de ellos, estaba escuchando el programa, y cuando a Teresa le tocó su turno, llamó a la mamá de Teresa desde los altos, “María, María, Teresita está cantando en la Corte Suprema.”

Eso fué el fin. No fué a la final de la semana. Ella y Fina no habían dicho nada en la casa. Cuando llegaron a la casa, la mamá les echó tremendo regaño, que recayó principalmente sobre Fina, con la mamá diciendo que ella era la responsable, por ser la mayor.

Teresa continuó cantando el el coro del Instituto. Cuando matriculó en la universidad de La Habana, su hermana Generosa (Yeyé) era subdirectora de la Coral Universitaria. Teresa fué admitida en el coro. Yeyé la puso de líder del grupo de su voz, a los dieciocho años. Durante los años que cantó en la Coral, Yeyé ensayaba con Teresa las canciones de los programas, acompañándola al piano en la casa en el Vedado, en el tono de su voz, para asegurar el desempeño de la cuerda del grupo del que ella era líder.

Eso, en definitiva, fue un entrenamiento musical excelente para Teresa, y yo pienso que le permitió, a través de los años, estar siempre en control del tono de las canciones que ha interpretado.

CON EL PASO DEL TIEMPO… as time goes by.

Hace veinte años un sobrino le pidió a Teresa que cantara el Ave María en su boda. Teresa buscó una persona para preparar esta canción y se quedó tomando clases con ella, continuando con otro maestro hasta nuestros días.

Su entrenamiento en Raleigh fue de arias operáticas y canciones de arte, sin dejar de cantar la música folclórica de Cuba, otros países de América Latina y España. Su estilo de cantar refleja tanto las técnicas tradicionales del Bel Canto y las características del folclore del país en particular.

: