Archive for 28 septiembre 2015

El presidente de Cuba, Raúl Castro.

septiembre 28, 2015

El presidente de Cuba, Raúl Castro, aseguró este sábado 26 de septiembre, en su primera intervención en las Naciones Unidas que el embargo estadounidense es “el principal obstáculo para el desarrollo económico” de su país. Fuente: El Pais. (Lo de “Presidente” viene de los medios de comunicación, yo pienso que la denominación correcta es “Dictador.)

Recuerdo una conversación con Ives Daude, jefe de la oficina de la agencia France Presse en la Habana en 1965. Yo era contador de la oficina. Ives conocía bien América Latina ya que había sido jefe de la oficina de Buenos Aires.

Ives era reservado la mayor parte del tiempo, pero en esa conversación elaboró sobre la situación cubana. Hizo una observación profunda a lo largo de las siguientes líneas:

“Cuba fue la última colonia en América que logró la independencia de España a principios del siglo pasado. La colonización española fue altamente burocrática y dejó una profunda influencia en la vida pública en todos los países bajo su dominio. Su huella es más fresca y viva en Cuba.”

Los Castros, al poner un sistema burocrático comunista sobre el legado burocrático español, garantizaron caos en el desenvolvimiento económico y civil en Cuba.

Esa situación caótica es la que todavía existe en Cuba. Y no es resultado del embargo. Se sabe bien que Cuba puede comprar de todo en otros países. El problema es que no son confiables. Si se les da crédito, pagan tarde, mal o nunca.

Además el sistema comunista, altamente centralizado, es un freno, y lo ha sido por mas de cincuenta años, para el desarrollo de Cuba al limitar la iniciativa privada y favorecer a las empresas estatales, en manos de burócratas ineficientes.

El Chino Mirabal

septiembre 27, 2015

Cuando la policía de Batista fue a la casa de mi madre, dirección mía de soltero en Luyanó. Mi madre llamó a Manuela, hermana de Teresa, mi esposa. No teníamos teléfono en nuestro apartamento en Altamira, calle O. Manuela fue a nuestro apartamento para avisarnos. Salimos inmediatamente y dormimos en la casa de mis suegros en la calle 19, en el Vedado. Al día siguiente un amigo me puso en contacto con el comandante batistiano Chino Mirabal, y lo fuí a ver. Lo primero que me dijo, estas metido en algo subversivo.? Le dije no (en aquella fecha yo todavía no me había unido a una celula del Movimiento de Resistencia.)

Mirabal me dijo: Si estas metido en algo, vete de aqui, haz contactos y pide asilo en una embajada. Le dije, no estoy en nada. Me dijo entonces te voy a enviar a la oficina de Mariano Faget. Fuí allá, en una colina pegada al puente sobre el Almendares. Faget me recibió, me hizo algunas preguntas y ma mandó a esperar en un local, bajando por una escalera de caracol. Me retuvieron allí por cuatro horas. Faget se iba, y me dijo: nosotros no tenemos nada en contra suya, pero ande con cuidado, si está en algo, Ventura o Carratalá lo cogerían preso!!

Es de destacarse que en la época de la dictadura de Batista, un amigo le hablaba a otro amigo, y te tendían una mano, como el Chino Mirabal diciéndome, “Si estas metido en algo, vete de aqui, haz contactos y pide asilo en una embajada.”

En la dictadura de los Castros se acabó ese concepto de la amistad: con el terror inhumano de los Castros, nadie se atrevía al riesgo de tener contacto con un desidente.

El chino Mirabal

El 3 de julio de 1931 nació Raúl Modesto, el cuarto hijo de la pareja y tercer varón, cuando María Luisa Argota había abandonado ya la casa de Birán. Esmirriado y de poco peso, aquel niño de ojos achinados no se parecía en nada a sus hermanos Ramón y Fidel, altos, fuertes y robustos. Las malas lenguas pronto dieron en decir que Raúl era fruto de una relación ocasional de Lina con Felipe Mirabal, «el chino» Mirabal, jefe de la Guardia Rural de Birán. Según Serge Raffy, «contaban que Felipe Mirabal abandonó la provincia de Oriente para huir de la cólera de don Ángel, el patriarca. La historia es digna de una novela de Gabriel García Márquez: ¡Felipe Mirabal era además padrino de una hija ilegítima de Fulgencio Batista, llamada Elisa!».
Por su parte, Brian Latell señala en su libro sobre los Castro publicado en 2006 que «en estos últimos años, algunos de sus más cercanos colaboradores admiten que los rumores podrían ser ciertos, aun cuando Raúl mismo nunca haya aludido al tema». No existen evidencias sólidas de que Ángel Castro no fuera el padre de Raúl, y así lo señalan la mayoría de los estudiosos de la Revolución cubana. Hay un hecho, sin embargo, que deja abierta la puerta a esa posibilidad: Felipe Mirabal, condenado a muerte después de la Revolución por su pertenencia al SIM, el temido y odiado Servicio de Inteligencia Militar del dictador Fulgencio Batista, se salvó del paredón milagrosamente, al parecer por la intercesión de Raúl Castro.

Norberto Fuentes, autor de una monumental biografía de Fidel Castro, de quien fue uno de sus más cercanos colaboradores hasta su ruptura y posterior exilio en 1989, pone en boca de Fidel este comentario: «No escapan a mi conocimiento las habladurías de que Raúl no es hijo de mi padre con mi madre sino de Mirabal con ella. Es cierto que el cambio genético entre Ramón y yo —ambos somos corpulentos y de más de seis pies de estatura— con el pequeñajo de Raúl es en exceso acusado. Pero esos saltos en el comportamiento genético ocurren con frecuencia».
En el libro de Fuentes, Fidel Castro asegura que fue él quien salvó la vida a Mirabal, «un celoso perro al servicio de mi padre» y de su hermano Ramón, con quienes había hecho buenos negocios en el pasado. (Fuente: La pulguita de Birán y El chino Mirabal, Publicado por jcediciones ⋅ 26 mayo 2012.)
No obstante, en enero de 1961 coincidí en La Cabaña con Felipe Mirabal, el oficial del ejército de quien se decía que era el padre de Raúl porque en los años veinte y treinta del siglo pasado era jefe de la Guardia Rural en esa zona. Como nos hicimos amigos, le pregunté si era verdad que era el padre de Raúl y me lo negó enfáticamente. Podía estarme mintiendo, porque en esa época no era saludable aceptar esa responsabilidad, pero no me lo pareció. (De un artículo por Carlos Alberto Montaner.)
Un amigo que participó en el ataque al cuartel de Bayamo el 26 de julio de 1953, y que después conspiró contra Fidel, me contó una anécdota que escuchó cuando estaba preso en La Cabaña:
Un día abrieron la puerta de una celda común en La Cabaña y tiraron dentro a un hombre visiblemente impedido por heridas. Era el Comandante del ejército Rebelde Sorí Marín. Había sido capturado en la clandestinidad. Sorí se había desilusionado del rumbo que Fidel había tomado y estaba conspirando.
La celda tenía poca iluminación de una cuantas ventanillas en lo alto de las paredes. Sorí, poco a poco, pestañeando, comenzó a ver. En eso un hombre, con voz fuerte, le dijo “Comandante Sorí, le voy a dar mi litera para que se acueste en ella.” Sorí balbuceó, “Mirabal, no, no, yo no puedo.” Mirabal le contestó, “Sorí, aquí sólo somos hombres.”
El Chino Mirabal llevaba mucho tiempo en La Cabaña, condenado a fusilamiento, y tenía una de las pocas literas de la celda común.
Sorí Marín había presidido el tribunal revolucionario que había condenado a Mirabal a pena de muerte.
El amigo de esta historia me contó que a Mirabal nunca lo fusilaron; a los prisioneros políticos los cambiaban de ubicación de vez en cuando. Así coincidieron en la misma prisión un par de veces. En una de esas ocasiones estaban haciendo trabajo forzado cortando caña. En un receso al mediodía, sentados bajo la sombra de un árbol, el pregunó, “es verdad que tu eres el padre de Raúl?
Mirabal le respondió, “no, chico, esas son habladurías de la gente.”

Amistad en Cuba

septiembre 27, 2015

Cuando la policía de Batista fue a la casa de mi madre, dirección mía de soltero en Luyanó. Mi madre llamó a Manuela, hermana de Teresa, mi esposa. No teníamos teléfono en nuestro apartamento en Altamira, calle O. Manuela fue a nuestro apartamento para avisarnos. Salimos inmediatamente y dormimos en la casa de mis suegros en la calle 19, en el Vedado. Al día siguiente un amigo me puso en contacto con el comandante batistiano Chino Mirabal, y lo fuí a ver. Lo primero que me dijo, estas metido en algo subversivo.? Le dije no (en aquella fecha yo todavía no me había unido a una celula del Movimiento de Resistencia.)

Mirabal me dijo: Si estas metido en algo, vete de aqui, haz contactos y pide asilo en una embajada. Le dije, no estoy en nada. Me dijo entonces te voy a enviar a la oficina de Mariano Faget. Fuí allá, en una colina pegada al puente sobre el Almendares. Faget me recibió, me hizo algunas preguntas y ma mandó a esperar en un local, bajando por una escalera de caracol. Me retuvieron allí por cuatro horas. Faget se iba, y me dijo: nosotros no tenemos nada en contra suya, pero ande con cuidado, si está en algo, Ventura o Carratalá lo cogerían preso!!

Es de destacarse que en la época de la dictadura de Batista, un amigo le hablaba a otro amigo, y te tendían una mano, como el Chino Mirabal diciéndome, “Si estas metido en algo, vete de aqui, haz contactos y pide asilo en una embajada.”

En la dictadura de los Castros se acabó ese concepto de la Amistad, y se acabó el derecho de asilo: con el terror inhumano de los Castros, nadie se atrevía al riesgo de tener contacto con un desidente.