LA RAMPA, VEDADO, LA HABANA – PARTE II

De Joven – Parte 2

Mi cuñado José Feijoó trabajaba en un banco. Un cliente del banco le dió un boleto de entrada para una exhibición de television, años antes de que hubiera la primera estación de television .  El me dió el boleto y yo fuí “…  en octubre de 1946, en un experimento de feria, Julio Vega Soto trajo equipos de Estados Unidos y transmitió (television en blanco y negro) en circuito cerrado, un espectáculo artístico de variedades, en la Agencia de Automóviles Dodge, situada en 23 y P, en El Vedado….” [1]

El edificio de la Agencia Dodge me pareció importante, pero tengo recuerdos vagos de los alrededores del lugar.

Mas Tarde, Cuando Obtuve Empleo en 23 entre O y P.

En enero de 1949, por un anuncio en el periódico, fuí a una agencia de empleos en la Manzana de Gómez. Pasé la entrevista con ellos y me mandaron a los oficinas de Sabatés en La Rampa, Vedado. (Sabatés era la subsidiaria de Procter & Gamble.) Agarré un omnibus de la ruta 28 y cuando íbamos por la calle San Lázaro, se le poncho una goma al omnibus. Fué una odisea montarme en la siguiente guagua de la 28.

Llegué a las oficinas de Sabatés a las 11:45 AM., encontrando que cerraban de 11:30 a 1:30 PM. Regresé por la tarde. El trabajo era en el departamento de compras e importaciones, y me entrevistó su jefe, José López Neira. A los pocos días me llamó para darme el empleo, con un salario mucho mejor del que yo tenía en El Relámpago, donde trabajaba en Luyanó.

Trabajaba de día, y estudiaba en la Universidad de La Habana, de noche y algunos sábados por la tarde. Teníamos 30 días de vacaciones al año en Sabatés. En la oficina habíamos cinco estudiantes para contador público como yo, y siempre encontrábamos algún tiempo para jugar al cubilete en alguno de los bares cercanos, o jugar en la bolera de 23 y O. Yo me maravillé con el trabajo de ingeniería mecánica cuando transformaron el edificio de la bolera en el cine La Rampa, con grúas levantando el techo para aumentar el puntal a la altura requerida por el cine. También recuerdo varios de nosotros iendo a hacer ejercicios en el stadium de la Universidad de La Habana, cuando terminábamos de trabajar, caminando La Rampa desde 23 entre O y P en dirección a la colina universitaria, en los meses cuando no teníamos clases de noche, junio, julio y agosto.LA RAMPA, ANTESLa RAMPA

Aquel lugar, que no se conocía como La Rampa cuando mi tío Panchito me llevó a ver juegos de pelota, y que después conocí cuando fuí a ver una exhibiciٕón de television en circuito cerrado en el edificio de 23 y P, fue un ejemplo de la pujanza empresarial en Cuba en esos años. La iniciativa de inversores cubanos y algunos extranjeros creó un emporio de edificios de oficinas, de negocios como Ambar Motors, de apartamentos, hoteles como el Hilton y el Capri, el cabaret Montmartre, y zonas de estacionamiento (parqueos.) Yo sólo y con amigos, y después con mi esposa, María Teresa Fernández (née) Rodríguez vivimos día a día todo ese progreso por diez años.

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