Archive for 8 noviembre 2015

LA RAMPA – PARTE 4, FINAL.

noviembre 8, 2015

Firma de Contadores – Parte 4 – Final

Nuestra firma de contadores públicos estaba creciendo y nos mudamos a un local en el quinto piso de un edificio en 23 y O. Para entonces nosotros nos habíamos mudado a L entre 17 y 19, a unas seis cuadras de nuestras oficinas. Llegamos a tener ocho empleados y otros a tiempo parcial cuando era necesario.

Un corto tiempo después Fidel Castro confiscó prácticamente todos los negocios, de americanos, de cubanos y de otras nacionalidades. Nos quedamos sin clients y cerramos nuestras oficinas en La Rampa, con nuestros empleados encontrando ocupación en empresas intervenidas. Mi socio quedó como director de un departamento del Ministerio de Hacienda. Yo continué trabajando en una oficina que establecí en la casa de mi madre en Luyanó, para mecanografiar informes de clientes que me quedaron, aunque hacía la mayor parte de mi trabajo en las oficinas de Agence France Presse (AFP,) y las de una compañía con el 50% del capital controlado por inversionistas mexicanos; allí auditaba los libros y enviaba informes a los ejecutivos mexicanos; también hice trabajos de contabilidad en la Comunidad Hebrea de Cuba, y en la Sociedad Hebrea Chevet Ahim.

Agence France Presse

Yo logré que AFP se quedara con nuestras oficinas. Ives Daude me compró los muebles, equipos y particiones que teníamos en nuestras oficinas. Mi trabajo de contador en AFP no requería muchos tiempo, pero yo iba con bastante frequencia para leer noticas que entraban por el teletipo de la oficina.

Los otros trabajos no requerían mucho tiempo. Escribí un libro, “Estados Financieros, Análisis e Interpretación,” incluyendo casos reales de los archivos de clientes nuestros, cambiándolos para que no se pudieran reconocer. Ives Daude me facilitó enviar los originales a Antonio Berges Carús, contador público amigo, quien negoció su publicación con la UTEHA en México. Antonio recibió los dólares de los derechos de autor de la primera edición, y me envió ese dinero cuando llegamos a España años después. El libro alcanzó una tercera edición en 1977, y fue usado en numerosas escuelas superiores como texto o libro de consulta en muchos países de América Latina y en España, donde lo publicó la filiar de la UTEHA, Montaner y Simón. Se vendieron 17,000 copias de las tres ediciones. Muchos de los libros de texto y de consulta son vendidos por los estudiantes como libros de segunda mano. Se puede calcular en varios miles más de personas que usaron mi libro adquiridos de esa forma.

Cuando estábamos cerrando las oficinas de la firma de contadores iba mucho con amigos y mi esposa a El Polinesio en el rebautizado Habana Libre. Después, cuando iba a la oficina de AFP buscaba donde almorzar en algún buen lugar de La Rampa, aunque poco a poco, esos lugares dejaron de ofrecer platos comparables con los que se ofrecían antes de las confiscaciones de Fidel Castro. Desaparecieron los cangrejitos de jamón de la cafeteria de Ambar Motors.

Fianlmente nos fuimos de Cuba, con mi esposa, hijo de ocho años e hijas mellizas (jimaguas) de seis años, en 1966, a Madrid. Los pasajes a España los compré con dinero (US$1,200) enviado por mi amigo José López Neira desde Perú, en las oficinas de Cubana de Aviación, en 23 entre O y P, en La Rampa. Obtuvimos empleo en Madrid, yo con una compañía de Minneapolis, MN, EEUU, y mi esposa Teresa con una compañía española.

Al cabo de dos años la compañía nos traladó a Minneapolis, pagando los viajes aéreos, y con sus abogados obteniendo la tarjetas de residencias en USA para toda la familia. Para entonces ya habíamos pagado a López Neira el dinero que nos prestó.

Así comenzamos una nueva vida. En el transcurso de los años podemos decir de nuestra salida de Cuba: ningún remordimiento.

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En esta foto, la esquina de 23 y O, donde teníamos las oficinas de contadoresd públicos en el quinto piso. En el sexto, terraza protegida por paneles de cristales, vivían los dueños del edificio.

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LA RAMPA – PARTE 3 DE 4

noviembre 1, 2015

Cuando me Casé – Parte 3

Conocí a Teresa Rodríguez en la Universidad de La Habana. Los dos obtuvimos títulos de Contadores Públicos. Cuando nos hicimos novios íbamos muchas veces al teatro Radiocentro, y después a la cafeteria en un nivel mas bajo. Nos casamos y fuimos a vivir en el edifico Altamira, O entre 19 y 21, frente al Hotel Nacional. Así que vivíamos a una cuadra de mi oficina. Teresa trabajaba en el Tribunal de Cuentas.

Altamira2

Zapateábamos continuámente La Rampa y sus alrededores; el cine La Rampa, la cafeteria Wakamba, El Polinesio, Monseñor, La Roca, las tiendas del edificio La Rampa, las cafeterias del Hotel Nacional y de Radio Centro, y muchos otros lugares. Nosotros dos solos y en grupos de amigos, pasamos muy buenos tiempos.

Hotel Nacional_Altamira

No siempre fué así. Una noche en noviembre de 1956, durante la dictadura del Fulgencio Batista en Cuba, la policía estaba buscándome. Fueron a la casa de mi madre en Luyanó, La Habana, donde viví hasta que me casé y fuimos a vivir en el Vedado. Mi madre me avisó por teléfono y mi esposa Teresa y yo nos fuimos a pasar la noche en la casa de su familia, a unas pocas cuadras de nuestro apartamento. Detalles de este incidente están en un artículo escrito por mi.[1]

Mientras yo hacía gestiones para resolver el problema con la policía, y mi esposa estaba en su oficina del Tribunal de Cuentas, un grupo de policias fueron al edificio Altamira con intención de registrar nuestro apartamento. Fueron a ver al administrador del edificio, de apellido Caride, para que les diera la llave. Caride les preguntó si tenían un mandamiento judicial para el registro. No lo tenían, y Caride les dijo, ustedes no pueden hacer ese registro, y además, el matrimonio que vive allí son personas muy decentes. Siempre quedé agradecido de la actitud valiente y firme del señor Caride.

[1] La policía de Batista me estaba buscando. Leer artículo http://www.intrepidmedia.com/column.asp?id=4431