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PROCESOS ELECTORALES EN CUBA

diciembre 8, 2017

Fulgencio Batista era un candidato a la presidencia de Cuba en 1952, para las cuales Roberto Agramonte del Partido Ortodoxo, y Carlos Hevia del Partido Auténtico, encabezaban las encuestas, con Batista en un tercer lugar lejano.

Sin posibilidad alguna de ganar, Batista dió un golpe de estado el 10 de marzo de 1952, expulsando del poder al Presidente electo democráticamente Carlos Prío Socarrás, e invalidando las elcciones que debían haberse efectuado el 1ro de junio, dos meses y veinte días antes de ploclamarse Presidente de facto.

Recuerdo ir a trabajar y encontrar tanques del ejército por las calles. Decidí no volver a mi oficina, después de la pausa para almorzar, para acatar una llamada para participar en una huelga general. Fui a la Universidad de la Habana. Su campus estaba rodeado por tropas del ejército.

Fui al hospital de enseñanza universitaria Calixto García. El hospital está al otro lado de la calle del campus y yo estaba buscando una manera de entrar en el complejo universitario. Dos compañeros estudiantes estaban allí con el mismo propósito; eran Cecilio (Chilo) Martínez y Manolo Sampedro. Encontramos un agujero en una cerca de cadena de eslabones frente a la calle, y caminamos a través de ella hasta el campus.

Encontramos cinco o seis estudiantes en la oficina de la escuela de derecho. Estaban imprimiendo, usando una máquina de mimeógrafo, volantes pidierndo resistencia al golpe. Nos dieron volantes a todos nosotros para su distribución. Dejamos el campus para cruzar la calle de regreso al hospital. Un escuadrón de soldados liderado por un teniente estaba marchando por esa misma calle. Sucedió que Chilo conocía al teniente y entabló una conversación con él. El escuadrón militar continuó con su patrulla. El teniente nos dijo: “¡ Oigan, muchachos¡ no hagan ninguna tontería!”

Volví a la casa de mi madre en Luyanó, donde vivía de soltero; al día siguiente regresé a mi oficina.

Batista contó con el apoyo de todos los jefes militares, excepto que el coronel Eduardo Elena Martín, jefe del regimiento en Matanzas, quien indicó que permanecería en su puesto mientras cumplía con su obligación de defender la Constitución y las leyes de la República. Martin fue detenido y destituído de todos sus cargos en el ejército. No hubo ninguna otra resistencia al golpe de estado.

Fidel Castro organizó una rebelion, con él, su hermano Raúl y otros más atacando el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, mientras que otro grupo atacaba el cuartel de Bayamo, el 26 de Julio de 1953. Fueron derrotados, con numerosas bajas entre los atacantes y los soldados de los cuarteles.

Fidel, Raúl y otros huyeron en un auto, y se internaron en unos montes en los alrededores de Santiago de Cuba, donde fueron capturados por una columna del ejército. Fueron puestos a la disposición de las autoridades judiciales, y en un juicio posterior, condenados a diversos tiempos de prisión, en septiembre de 1953.

La oposición a Batista continuaba aumentando. Batista, buscando mejorar su situación política, convocó a elecciones en 1954, donde fué declarado ganador para gobernar el período 1955-19569. La asistencia electoral se calculó en un 52.6%, a pesar de que Batista contaba con los empleados públicos y otros sectores que cedían a las presiones electorales del poder ejercido por Batista y sus ministros, y el apoyo abierto del ejército.

Cediendo a las presiones de sus opositores, Batista decidió darle amnistía a Fidel Castro, a su hermano Raúl y a todos los otros atacantes capturados en Santiado de Cuba y Bayamo en Julio de 1953. Todos ellos saieron de la prisión el 15 de mayo de 1955, cumpliendo un año y ocho meses de sus condenas.

Fidel, Raúl y otros de los liberados se fueron a México. Allí recaudaron fondos y compraron una embarcación de 18 metros para trasladarse a Cuba en un momento dado. Tuvieron algún entrenamiento militar y se embarcaron en el Granma, nombre de la embarcación, llegando a la costa de Cuba, provincia de Oriente, el 1ro de diciembre de 1956. El expedicionario Juan Manuel Márquez exclamó: “Esto no es un desembarco; esto es un naufragio”. Sólo 12 de los 82 tripulantes pudieron escapar de los ataques del ejército, internándose en la Sierra Maestra, en zonas poco pobladas.

Recibieron apoyo de la escasa población rural y pudieron comprar acopios en una tienda en una zona cafetalera, con dinero que llevaban. Lograron hacer contactos con Frank Pais, coordinardor general de la resistencia en Santiago de Cuba, quien organizó envíos de armas, municiones y alimentos. Además, otras personas se infiltraron en la Sierra Maestra, aumentando el grupo de combatientes, que fueron agrupados en columnas.

La respuesta del ejército de Batista fué lenta, y las columnas de Fidel Castro se establecieron en una zona amplia, en una guerra de guerillas exitosa, donde batallones del ejército fueron mantenidos a raya.

Mientras tanto hubo un fortalecimiento de grupos de apoyo en La Habana, Santiago de Cuba y muchas otras ciudades, que enfrentaron una represión policíaca fuerte. Los grupos de resistencia en las ciudades estaban organizados en células de nueve miembros y un jefe de célula, bajo la dirección general del Movimiento del 26 de Julio y del Movimiento de Resistencia Cívica, MRC. Yo me uní como miembro a una célula del MRC, recaudando fondos y distribuyendo propaganda.

Batista, agobiado por la resistencia armada en la Sierra Maestra y en las actividades de resistencia en las ciudades, anunció elecciones presidenciales en la que él no se presentaría como candidato, a celebrarse el 3 de noviembre de 1958.

Batista nombró a Andrés Rivero Agüero como su candidato. Los partidos mayores de la oposición optaron por la abstención, creyendo que Batista haría fraudes electorales y lo que fuere necesario para elegir a Rivero Agüero. Tres candidatos de partidos menores se registraron para las elecciones.

El Consejo Electoral nombró a todos los profesionales en sus respectivas asociaciones como inspectores para observar el proceso electoral. Era miembro de la Asociación de CPAs de Cuba y fui designado inspector en una estación de votación en el centro de la Habana. Oí rumores de que aquellos que decidieran no ir a la estación de votación serían investigados severamente.

Fui y me senté en una esquina de una mesa, lejos de los libros electorales. La tarjeta electoral de identificación tenía una foto. Pensaba, yo sé que habrán fraudes, pero sentado lejos de los registros electorales, no tengo que involucrarme.

Temprano en la tarde, un joven mulato, alto y fornido arrojó su tarjeta de identificación sobre la mesa. La tarjeta se deslizó sobre la mesa y vino a descansar delante de mí. La foto mostraba un anciano de pelo blanco. Le dije, “no puede votar, esta no es su identificación.” El joven se fue.

Unos minutos más tarde, oí a la gente gritando y luchando en la puerta. El joven había regresado con una pistola en la mano que yo veía alzada sobre el grupo de personas que forcejeaba con él. Estaba tratando de volver a la mesa de votación donde yo estaba, petrificado de miedo; finalmente lo convencieron de que se marchara.

Esperé media hora y me fui, ya que temía por mi seguridad personal, caminando cautelosamente una cuadra y media. Me monté en mi auto, y me marché, pensando de lo que me había salvado cuando algunas personas lograron detener al individuo con una pistola en su mano derecha, convenciéndolo de que se fuera.

Batista puso en juego todos sus recursos gubernamentales y consiguió que Rivero fuera elegido el 3 de noviembre de 1958. El ausentismo de los electores fue alrededor del 75% en la Habana y aún más alto en otras ciudades.

La insurrección continuó ganando fuerza. En diciembre, las columnas insurgentes de Castro en la provincia de Las Villas atacaron las ciudades. La columna dirigida por el Che Guevara derrotó al ejército en Santa Clara, la capital provincial.

En la madrugada del 1ro de enero de 1959. Batista, su esposa y sus asociados cercanos se fueron a la República Dominicana desde la base de la fuerza aérea de Columbia, en el mismo campamento militar donde había disfrutado de rebeliones exitosas en 1933 y 1952. Sus hijos habían sido enviados a los EEUU unos días antes.

La última elección libre en Cuba fué en Junio 1ro de 1948.

No ha habido otra mas en los seis años de la dictadura de Batista, ni en los cincuenta y nueve años de la dictadura de los Castros.