Archive for 19 febrero 2018

NUESTRAS HIJAS GEMELAS (JIMAGUAS).

febrero 19, 2018

AMOR AL ARTE
Nuestras hijas jimaguas (gemelas) coincidieron en subir a Facebook piezas de arte que pintaron donde viven, una en Durham y la otra en Atlanta, en la tarde deL 17 de febrero, 2018.
Recordamos que desde pequeñas han tenido una inclinación y gusto por las artes plásticas. Sólo tomaron clases de pintura cuando vivíamos en Buenos Aires, y también en bachillerato. Con el decursar del tiempo estudiaron y trabajaron, pero siempre han pintado como una forma de usar tiempo libre como placer.

Maite, en Atlanta:
Una flor roja. Epoxy sobre papel.
Una acuarela de flores con pistilos amarillos, basada en un boceto de hace 20 años, terminada con epoxy.

Maite es graduada de ingeniería mecánica, con una maestría en administración de negocios. Trabaja como Vicepresidente, Desarrollo Estratégico de una compañía en Atlanta.

Cristi, en Durham:

Cuadro acrílico, copa y botella de vino.

Cristi es abogada. Trabaja como Vicepresidente, Consejera Legal de una compañía en el Research Triangle Park en Durham.

LOVE OF ART
Our twin daughters coincidentally uploaded to Facebook paintings they did, one in Durham and the other in Atlanta, the afternoon of February 17, 2018.

We remember that since they were kids they have had a penchant and taste for the plastic arts. They only took painting classes when we lived in Buenos Aires, and in high school. In the course of time they studied and worked, but they have always painted as a way to use free time as a pleasure.

Maite, in Atlanta: a red flower. Epoxy seeped into paper.

A watercolor of flowers with yellow anthers, based on a sketch of 20 years ago, epoxied finished.

Maite is a graduate of mechanical engineering, with a master’s degree in business administration. He She works as Vice president, strategic development for a company in Atlanta.

Cristi, Durham:

Acrylic painting of glass and bottle of wine.

Cristi is a lawyer. He works as Vice president, Legal Counsel for a company at the Research Triangle Park in Durham.

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Nuestra llegada a España, cuando salimos de Cuba

febrero 12, 2018

Nuestro amigo Amado Lorenzo (ver foto) escribió ésto en Facebook el 5 de febrero de 2018:
“Sin ‘Desayunos en el Ritz’ durante dos años a partir del 1º de Marzo. Los actuales propietarios del Ritz, el grupo mandarin oriental y el saudí olayan han decidido cerrar el hotel para remodelarlo, lo cual tomará 22 meses. !Que pena! Tendré que asistir a los desayunos en el Palace o el Casino de Madrid”.

Me trajo a la memoria estos recuerdos del Palace y de nuestra llegada a Madrid.:

A unas semanas de nuestra llegada, el VP Internacional de Peavey Co. George Gosko. (Minneapolis, MN) me invitó a desayunar en el hotel Palace. (Ver foto).

Me ofreció la posición de contralor, representando a Peavey en una compañía 50 % Peavey y 50% Dionisio Martín Sanz (*), dueño de negocios en España. Gosko me dijo, tendrás que ir a Minneapolis, a conocer nuestra compañía. Le dije, soy cubano, necesito una visa de EEUU de visitante.

OK, vamos al consulado. Salimos del Palace y tomamos un taxi. Yo entré por una puerta y Gosko por la otra…. y en esos momentos se le rajó el pantalón por las costuras de la sentadera!!

Fuimos a la oficina de Don Dionisio en la Castellana, y una secretaria le cosió la costura trasera del pantalón.

En el consulado informaron a Gosko que yo, sin otro documento que mi pasaporte de Cuba, necesitaba trámites de aprobación de visa que no se ofrecían en el consulado de Madrid.

Los abogados de Peavey Company hicieron los trámites de rigor en los EEUU y obtuvieron mi visa de visitante. Poco después recibí una transferencia bancaria de US$500 como empleado de Peavey Co.
Así comenzábamos una nueva vida después de salir de Cuba.

Habíamos salido de Cuba en agosto del 1966, mi esposa Teresa, hijo Gonzalo Gabriel, 8 años, mellizas (jimaguas) María Teresa y Cristina María, 6 años, y yo. Un amigo, José López Neira, que había sido mi jefe en Procter & Gamble (P&G) de Cuba, había salido de Cuba y tenia un puesto ejecutivo en la P&G de Perú. Me llamó por teléfono desde Lima y me dijo, tengo dinero para prestarte el importe de los pasajes en dólares para viajar a España. El requisito del gobierno cubano era que no se podían pagar los pasajes al extranjero en pesos cubanos; tenia que ser en dólares. Otro amigo, mi compadre Juan Ablanedo, había salido de Cuba y era director financiero de P&G en Caracas. El me había ofrecido apoyo económico si lográbamos salir de Cuba.

Antes de salir de Cuba le había enviado un cable a un compañero de la Universidad de La Habana, Fernando Cortés, avisándole de la fecha de nuestra llegada a España. No habíamos tenido respuesta de él, pero, después de pasar aduana, Fernando Cortés estaba allí, en el aeropuerto Barajas, con el cuñado de otro compañero de la universidad, Amado Lorenzo (**). Fernando nos dió dinero en pesetas equivalentes a unos 80 dólares; nadie se puede imaginar llegar a un nuevo pais sin un centavo en los bolsillos y salir del aerpuerto con las pesetas que nos dió Fernando.

Fernando nos explicó que se habían mudado, y que el cable que le envié a la dirección anterior, lo habían recibido el día antes a nuestra llegada.

Fernando y Amado estuvieron todo el tiempo con nosotros mientras que cumplíamos con los trámites de registrarnos con una organización que orientaba a recién llegados como nosotros, y que esa noche nos enviaron en un autobús a una casa de huéspedes en la calle Hortaleza en Madrid. Como anécdota, mi esposa y yo recordamos que Fernando y Amado negociaron que no nos enviaran a la casa de huéspedes de “el cojo”, pues según ellos no era un individuo confiable.

En la casa de huéspedes nos dieron un cuarto con una sola cama, un armario y una mesa pequeña, y con un baño al final del pasillo, que era para todos los huéspedes del segundo piso. Las hijas vomitaron, y lloraban, queremos ir a nuestra casa. El armario estaba tan desvencijado que no le encontramos uso. Nos conseguimos una cuerda que pusimos de un lado al otro del cuarto y nos sirvió para colgar la poca ropa que nos permitieron sacar de Cuba.

Al día siguiente hablé con Don Antonio, el dueño de la casa de huéspedes, y le expliqué que no teníamos dinero, pero que había amigos que nos iban a ayudar económicamente. Le pedí crédito por el alojamiento y nuestros almuerzos. Don Antonio me miró seriamente y me dijo: vale. (OK en España). De cena, sandwiches de pan con mortadella y vasos de leche.

Me fuí a la Torre de Madrid (ver foto), no muy lejos de Hortaleza, donde Armando Brande, cubano que conocíamos de La Habana, trabajaba como tesorero del International Rescue Committee. Brande me ayudó a preparar un curriculum vitae (cv, resumé), me dió copias, y me llevó por las escaleras del edificio a las oficinas de Arthur Andersen and Company en España. Allí me presentó a otro cubano, Bernabé Rodríguez, a quien le dió una copia de mi cv.

Fernando y Amado, y sus esposas Alicia y Gladys, nos invitaban a comer frequentemente. Teresa, cuando ibamos a comer a su casa, aprovechaba para lavar nuestra ropa. La hija de Armando Brande, Carmita, que había sido compañera de trabajo de Teresa en La Habana, nos llevó a un almacén del International Rescue Committee, donde nos dieron abrigos, muy necesarios para el invierno que se nos acercaba; ella nos llevaba a merendar a cafeterias de vez en cuando. Siempre les estaremos agradecidos a todos ellos.

Recibimos dinero de un compañero de la universidad, Antonio González Bory, que vivía en New York, y de una amiga de Teresa, Carmen García Jarabo. También recibimos US$200, un anticipo por un libro que me habían publicado en México, “Estados Financieros”, y que se lo habían pagado a un amigo Cubano allá.

Le escribí a Juan Ablanedo y no habíamos recibido respuesta, hasta que unas semanas después recibimos un cheque por US$300. Resultó que Ablanedo estaba fuera de Caracas en un viaje de negocios. Nos llegó el cheque después que Peavey Company me había empleado y ya había recibido los US$500 que menciono más arriba. Le devolví el dinero a Ablanedo, pues mi salario nos permitía una vida cotidiana adecuada.

Las cantidades de dinero en dólares que menciono deben considerarse teniendo en cuenta que el costo de vida en pesetas era realmente bajo en Madrid en aquellos tiempos.

Fernando estaba preocupado con nuestra estancia en la casa de huéspedes, principalmente por nuestros hijos. Encontró un lugar, “medio piso” en un edificio y ubicación muy buenos en Arriaza, 6 (ver foto), nos prestó algún dinero, y nos mudamos allí. El “medio piso” tenia la entrada de servicio, una salita, un dormitorio con dos camas, una cocina, baño, y un fregadero. La dueña, Doña María, fué muy buena con nosotros. Allí Teresa podia lavar la ropa nuestra. Doña María era una viuda asturiana, y alquilaba dos dormitorios y el medio piso.

Viviendo en el medio piso, un día recibí una llamada por teléfono de Arthur Andersen para una entrevista con un ejecutivo de una compañia americana que buscaban emplear un contralor.

El día que Armando Brande me llevó a conocer a Bernabé Rodríguez, Bernabé logró incluir mi cv entre los de otros cuatro candidatos que ya habían seleccionado. Un tiempo después el ejecutivo de la compañía americana (George Gosko) viajó a Madrid para entrevistar a los cinco candidatos.

Tuve mi entrevista con Gosko y el Gerente Principal de Arthur Andersen, Manolo Soto, español, en las oficinas de este último en la Torre de Madrid. Mi inglés no era muy bueno. Soto me proporcionó ayuda muy valiosa diciendo algunas palabras en inglés cuando yo me trababa en mi entrevista. Y así llegué a la invitación a desayunar en el Palace, la cual menciono más arriba.

Unos meses después nos mudamos a un apartamento amueblado cerca del colegio a donde iban nuestros hijos. Tenía sala, comedor, tres dormitorios, baños, cocina y balcón a la calle.

Un recuerdo de un acto de bondad humana; había una mercería al lado de la puerta de la escalera que conducía al apartamento. Un día nuestras hijas fueron a comprar algo que necesitábamos. Regresaron muy contentas porque la dueña del lugar les había hecho una rebaja de precio porque eran cubanitas refugiadas.

(*) Fuente Wikepedia: Dionisio Martín Sanz, (Tudela de Duero (Valladolid), 17 de noviembre de 1909 – 29 de enero de 2002). Ingeniero Agrónomo de formación, fue Subscretatrio del Ministerio de Agricultura. Fue Procurador de representación sindical en la Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946) por los Técnicos del Sindicato Nacional de Cereales y en las demás legislaturas hasta 1976.
Vicepresidente de las Cortes Españolas entre 1967 y 1974.

(**) Es la persona a quien me refieron al comienzo de este escrito.

Inicios del matrimonio Castro Díaz-Balart.

febrero 3, 2018

Traducción de extracto de mi libro “Cuba’s Primer – Castro’s Earring Economy”, Lulu, 2009:

… Fidel Castro hacía algún trabajo como abogado, pero con ingresos muy bajos. Cuando Castro se casó, su esposa, Mirta Díaz-Balart, trabajó en una oficina (creo que fué en una compañía de aviación) durante algún tiempo; además, el padre de Castro les proporcionaba dinero para sus vidas cotidianas. El padre de Mirta era ministro del gabinete de Batista y su hermano era viceministro del gobierno de Batista.

Un amigo mío de nuestros años de escuela primaria vivía en un apartamento en el mismo edificio donde Castro y su esposa fueron a vivir después de casarse. Su hijo, Fidel (Fidelito) nació cuando vivían allí. Mi relato de los años de dependencia económica de su padre, mientras estaba casado, proviene de recuerdos de conversaciones con mi amigo; Raúl, su hermano, cuidaba de Fidelito, cuando Fidel y su esposa tenían que ausentarse del apartamento donde vivían…

En relación a esta información, copio párrafos de libro “La autobiografía de Fidel Castro”, (1) por Norberto Fuentes. Fuentes usa ficción para mostrar a Fidel Castro escribiendo en primera persona:

“Ningún asunto del hombre casado estaba resuelto cuando el ferry desatracaba del muelle de Key West y ponía rumbo a La Habana. Me estaba conduciendo, con mi mujer a bordo y el Lincoln Continental (2) en la bodega, a la República del hombre con hogar constituído pero con los bolsillos vacíos…
… Se trataba, pues, de buscar plata… incluso acepté después del golpe de Estado último que Rafaelito (Díaz-Balart, hermano de Mirta) – dadas sus conexiones… le pasara (obtuviera) una botella (3) a Mirta… Las botellaS (3) – entre cubanos – el único trabajo que ocasionaban era ir a buscar el cheque al ministerio que fuese, y recogerlo. El cheque de Mirta era… bien modesto. Un poco mas de cien pesos… (recuerdo que en aquellos tiempos el salario mínino era unos sesenta pesos).

(1) Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V. 2004

(2) Fidel y Mirta fueron a los EEUU de luna de miel. El dinero resultó de regaslos de boda en efectivo de los padres de Fidel y Mirta, y de familiares de Mirta. Ese dinero le alcanzó a Fidel para comprar en EEUU y traer a Cuba un auto Lincoln Continental.

(3) botella/botellas