Recuerdos: Roberto Carlos, en persona en el Canecao, Río de Janeiro.

Cuando commencé a trabajar con la compañía internacional ITT Corporation nos trasladaron (con esposa y tres hijos) a Buenos Aires como auditor de tres empresas en Argentina.

Cuatro meses después de comenzar en Buenos Aires, recibí una llamada de mi jefe en New York. Me explicó que había un problema muy importante en la fábrica en Río de Janeiro, para lo cual estaba enviando al Supervisor de Grupo, Decio Gaeta desde New York, a Rafael Pina, auditor con base en Puerto Rico, y a mi.

Comenzamos y llegamos a la conclusón de que nos tomaría unos 10 días.
Trabajamos el sábado en la mañana y nos quedó libre el fin de semana. Decio era Brazileiro y conocía muy bien Río. Así que nos recomendó buenos restaurantes e ir por la noche al Canecon, un lugar de espectáculos que sienta mas de dos mil personas. Nos explicó que esa noche tenían como principal atención a Roberto Carlos, un joven cantante Brazileiro.

Fuimos y el lugar estaba repleto, con personas sentadas en las escaleras en un edificio circular, con mesas escalonadas desde el escenario hasta la altura de la calle.

Cuando comenzó a cantar Roberto Carlos, Rafael y yo, cubanos al fin, no estábamos prestando mucha atención, pues no sabíamos nada de él, que además estaba cantando en portugués. Decio nos dijo, cállense… algún día comprenderán que clase de cantante es este joven, que ha puesto en muy alto rango su interpretación de Un Gato en La Obscuridad, que es lo que está cantando.

Esto es lo que encontré en la internet;

Debe haber algo de cierto en eso de que las melodías, la música pura, transmite más emociones que la palabra. Tempranito en los 70, Roberto Carlos le produjo dulces sentimientos a todo el mundo con una joya, una de esas creaciones inolvidables: Un Gato en la Oscuridad. Una canción hermosísima, sin duda. Sólo que, escuchada ahora, a 30 años y un poco más de distancia, y superado por la fuerza el tremendo magnetismo que ejerce en nosotros la nostalgia, es difícil (al menos ateniéndose a lo que dice la letra) precisar qué cosa era lo que le arrancaba lágrimas a la gente.

No hay que culpar a quien opine que lo más elogioso que puede decirse de Un Gato en la Oscuridad es que se trata de una de las primeras canciones surrealistas de nuestra pequeña historia cotidiana. Suponemos que el original fue escrito en portugués, pero seguro es que nadie, ni siquiera el peor traductor, pudo haberse equivocado de manera tan rotunda como para convertir una idea coherente en esto:

Las cosas decían que eras mía
y un gato me hacía compañía
desde que me dejaste
yo no sé
por qué
la ventana es más grande sin tu amor…

Y en esto otro:

Si amar es errado, culpa mía
te amé
en el fondo
¿qué es la vida?
No lo sé…

Compositor Gaetano Toto Savio, en coautoría con Giancarlo Bigazzi.

Cantada en español en su juventud:

Si no se abre trate éste del 2009:

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